Hola Marc, ¿podrías hablarnos un poco de ti? Tienes una formación y un currículum impresionantes. ¿Qué estudiaste, qué formación estás siguiendo ahora y a qué te dedicas en la actualidad?

Muchas gracias, empecé preocupado por el medio ambiente, lo que comíamos y como gestionábamos los residuos que generábamos, así que hice una formación técnica superior en ciencias del medioambiente. Posteriormente me introduje directamente en nutrición humana, empezando por la Universidad y continuando con postgrados, masters y monográficos enfocados a la clínica, el ejercicio físico y la nutrición. Actualmente, aprovecho aquellos seminarios, congresos y seminarios que me motivan y siguen haciendo que mejore como profesional de consulta clínica y como profesor de dietoterapia y suplementación. También me dedico a difundir con charlas y conferencias todo lo relacionado con los buenos hábitos nutricionales más actuales.

¿Qué te empujó a interesarte por el mundo de la salud y la nutrición?

Algo nada original, me diagnosticaron una enfermedad crónica intestinal (E.Crohn) en un momento en que no se conocía apenas nada sobre este tipo de enfermedades autoinmunes. Tuve la necesidad de investigar y aprender para recuperar mi salud, pues ni los tratamientos ni la dieta propuesta mejoraban mis síntomas.

¿Qué tipo de dieta llevas actualmente?

Mi alimentación es evolutiva, eso quiere decir que, en períodos determinados puedo rotar entre una dieta paleo, una dieta cetogénica si noto que mi sistema digestivo «se queja» o una dieta Seignalet en la que introduzco de vez en cuando unas creps de trigo sarraceno germinado (mis hijos me las piden a menudo) o pan de arroz o hummus de lentejas germinadas, si siento que me encuentro bien para introducir estos alimentos.

¿Qué tipo de dieta le recomendarías a un paciente con alguna enfermedad autoinmune? ¿Dieta evolutiva, Paleo, AIP, cetogénica? ¿Cómo adaptas las recomendaciones de dietas a las características de tus pacientes?

No todas las autoinmunes responden igual de bien a todas las dietas, pero si el paciente no está con crisis, una dieta paleo con verduras en la base, sería lo adecuado, en el momento que el paciente viniese con un proceso activo, sería conveniente una dieta cetogénica o paleo con ayunos intermitentes de 16 horas hasta revertir el brote y siempre empezando por AIP (protocolo autoinmune).

Las dietas se deben adaptar teniendo en cuenta gustos personales, aptitudes culinarias, vida laboral, estado anímico y tipo y gravedad de la afectación. Sin esto, no se puede hacer un tratamiento dietético que no suponga un suplicio, debemos intentar conseguir menús terapéuticos factibles y fáciles de seguir, aunque en ocasiones el paciente tenga que hacer esfuerzos con algunos alimentos o platos necesarios para su recuperación.

En tu primer libro, «Paleo Dieta para deportistas», hablas de la importancia del ejercicio en un estilo de vida saludable, como pieza fundamental para complementar la dieta. ¿En qué sentido es un elemento clave en la salud?

Paleodieta - Episalud.comEs tan fundamental como que puede hacer que alimentos que pueden metabolizarse como inflamatorios, no lo hagan. Un buen ejemplo sería la L-carnitina, que encontramos en carnes rojas: en una persona sedentaria tiende a ser pro-inflamatoria, pero en la misma persona entrenada o habituada a la actividad física, esa misma L-carnitina ayudaría a formar y mantener la musculatura.

Por otro lado, la mejora de la salud mental que aporta el ejercicio es clave para redondear el mantenimiento de la salud o su recuperación.

El ejercicio optimiza la absorción de los nutrientes que llegan a nuestro intestino y si lo hacemos en grupo, nuestra microbiota se beneficia: las personas que hacen ejercicio con otras personas tienen más microbiota y más diversa.

Y por último, si estamos en buena forma física, tendremos mejor capacidad para aguantar nuestro día a día, llegando al final de la jornada con mejor ánimo y capacidad para hacer felices a los que más queremos, que normalmente son los que pagan el pato de nuestro mal humor y estado cansado de un duro día de trabajo.

Mucha gente le tiene miedo a las grasas y en cambio come grandes cantidades de hidratos de carbono en forma de cereales, pasta o pan. Para intentar perder peso, limitan las grasas y adoptan dietas hipocalóricas. ¿Cómo lo ves?

Desde  que en los años 70, se aplicaron a nivel comunitario las estrategias del control de las grasas, hemos visto como han ido aumentando enfermedades como la obesidad, diabetes, hipercolesterolemia y otras alteraciones impropias de una alimentación humana correcta. Las dietas bajas en grasa pueden tener eficacia en pérdida de peso, pero sacrificando beneficios en otros sistemas de nuestro organismo. Perderemos peso pero tendremos poca capacidad de generar una buena salud mental y hormonal. Las grasas buenas son fundamentales para generar una protección neuronal o evitar depresiones, y favorecen el equilibrio en hormonas que intervienen en el vigor sexual o la remineralización ósea.

Las dietas bajas en grasa son pan para hoy y hambre para mañana. Por otro lado, una dieta con una buena presencia de grasa, tiene mejor adherencia a medio-largo plazo: es decir, es más fácil de seguir por ser más gustosa y saciante.

Háblanos de tu nuevo libro, «Grasas buenas», que acaba de salir a la venta en Amat Editorial (¡hola Xandri!)

Grasas buenas - Episalud.comEs un libro que trata de aclarar estos conceptos. Pretendo explicar qué grasas convienen y cuáles no, y porqué. Desmitificar que con grasas no se puede perder peso o se pierde musculatura, desmitificar que no debamos comer alimentos con colesterol porque aumenta nuestro colesterol, mostrar en qué consiste una dieta cetogénica y recuperar en nuestras dietas platos, alimentos o salsas que hemos demonizado y que pueden y deben formar parte de nuestra dieta habitual, para tener un buen estado de salud y un buen envejecimiento.

¿Cómo deberían alimentarse los niños para crecer sanos y fuertes? ¿Cómo resistir a la presión social y comercial que empuja tanto al consumo de alimentos hiperprocesados por nuestros hijos?

Vivimos en un ambiente obesogénico e inflamatorio, y eso es una dificultad importante, de cara a la educación nutricional de los niños. La clave es precisamente la educación nutricional que deben ver en sus casas, el ejemplo de sus padres. Los padres deben ser muy didácticos a la hora de explicar por qué no se debe tomar estos ultraprocesados. Si se les explica y ven que en su casa no se consumen, el trabajo más importante está garantizado.

Compremos de nuevo como lo hacían nuestras abuelas o bisabuelas, compremos para nuestros niños alimentos sin etiqueta, llevemos a los niños al mercado con nosotros, que nos ayuden a cocinar y que las excepciones sean llevadas con normalidad. Las excepciones en forma de alimentos no adecuados no serán un problema en la salud de nuestros hijos, si la base en casa es buena.

Tenemos que entender que son niños y se rodean con personas que no tienen las mismas inquietudes de salud que nosotros. No hay problema si en casa lo hacemos bien.

Debemos enseñarles a hacer chocolate, pan, ñoquis, barritas de cereales… que sean más independientes de los productos elaborados por la industria, y que los niños vean las diferencias de los ingredientes que se utilizan en casa y los que utiliza la industria para hacer el mismo producto.

¿Cómo seguir un estilo de vida evolutivo si vivimos en un entorno urbano?

El primer paso, ¡ganarse la comida! Estamos acostumbrados a desayunar para estar sentados 4 o 5 horas trabajando, no tiene sentido. Esperemos a percibir la sensación de hambre real, o bien saltándonos alguna ingesta o bien haciendo ejercicio para después comer.

Segundo paso, potenciar verduras y ensaladas en la base de nuestra alimentación y si pueden ser ecológicas, mejor. Es fácil contactar con cooperativas o incluso producir en macetas verduras de hoja como espinaca, lechugas o escarolas, no requieren grandes cuidados y son muy productivas.

Tercer paso, contactar con la naturaleza lo máximo posible, ¡demasiado cemento para nuestras bacterias en los entornos urbanos!

Estos tres pasos nos servirán como punto de partida.

Me encanta cuando dices «no somos lo que comemos, sino lo que absorbemos». ¿Cómo podemos optimizar el proceso de absorción y asimilación de los alimentos?

Cuidando nuestro ecosistema intestinal, si nuestra mucosa intestinal está sana, no tiene inflamación y nuestra microbiota es variada y está a gusto en nuestros intestinos, todo se absorberá de manera correcta para ser utilizado positivamente por nuestro organismo. Esta es la diferencia entre que haya mujeres que noten beneficios en la menopausia al tomar isoflavonas de la soja y otras, no. Los metabolitos de las isoflavonas no se transforman en forma activa en aquellas mujeres que tienen intestinos inflamados y con pocos microorganismos intestinales.

Tú que estás en contacto cada día con alumnos de dietética, pacientes en consulta y el público en general en tus conferencias, ¿ves que cada día hay más interés por comer sano y adoptar nuevas conductas alimenticias? ¿O todavía hay mucha resistencia en cambiar hábitos alimenticios y de estilo de vida?

Hay un interés creciente que se nota y se ve con claridad. Cada vez hay menos gente que no le dé importancia a la «gasolina» que alimenta su cuerpo. Y por otro lado, el aumento de enfermedades de la civilización moderna ayuda a la reflexión. No es normal que un animal bien alimentado y adaptado, en la mitad de su expectativa de vida, esté poli-medicado como lo está el hombre moderno occidental.

¿Puedes desmontar algún mito nutricional para nosotros? (Ya sé, hay muchísimos, te dejo escoger uno).

Desayunar como un rey. No sería adecuado para aquellos que tienen un ritmo hormonal circadiano más nocturno, los que en medicina natural, llamamos «lechuzas», más activos a la tarde-noche y que tienen más dificultades para digerir a primera hora de la mañana. O como he dicho anteriormente, no tiene sentido empezar con un festín para después no «quemar toda esa energía». El desayuno sería una fuente inagotable de mitos.

¿Qué nos dices de la relación intestino-cerebro? ¿Es cierto que unos cambios alimenticios pueden reducir los síntomas de depresión, ansiedad, fatiga crónica, etc.?

Por supuesto, segregamos serotonina en el cerebro y en el intestino, esa serotonina influye en nuestro estado de ánimo. Se segrega más serotonina en nuestro intestino y por tanto, si nuestro intestino está dañado, nuestra producción de serotonina desciende. Por otro lado, estamos viendo que aquello que afecta a la mucosa intestinal, también afecta a la barrera hematoencefálica. Y potenciando las grasas buenas, se mejora la tendencia a disminuir las afecciones mentales.

Indícanos tres alimentos imprescindibles en una dieta saludable.

Verduras de hoja, huevos y nueces.

Y por último, ¿qué le dirías a una persona que quiera mejorar su salud y no sepa por dónde empezar?

Que reduzca el consumo de cereales y alimentos procesados y empiece con ensalada o verdura todas sus comidas y cenas, con un buen chorro de aceite de oliva. Que no coma si no tiene hambre y que haga ejercicio.

¡Muchas gracias Marc y un abrazo!

Ha sido un placer participar en una página con tanta sensibilidad, gusto y buen hacer, muchas gracias por el interés en mi trabajo y por ayudar a compartir conocimientos que mejoren la salud, ¡salud!


*Gracias a Sergi Garnica www.sergigarnica.com por cedernos la foto de Marc (portada)

Más información:

Libro Paleo Dieta para deportistas: aquí

Libro Grasas Buenas: aquí

Entrevista en Soy Como Como: aquí

Entrevista en Tu Dieta Terapéutica: aquí

BioCultura 2016: «Nutrición y suplementación en el ejercicio físico»

Artículo en El Nacional: «Reducir el colesterol puede provocar Parkinson, Alzhéimer o depresión»

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Alice Dénoyers
Soy Alice, la creadora de Episalud. Mi objetivo es compartir información actualizada y fiable sobre los últimos avances en salud y nutrición, con especial enfoque en las enfermedades autoinmunes. Si quieres saber más sobre mí, entra aquí.
Showing 2 comments
  • Bruno
    Responder

    Gracias por el articulo. Me gustaría saber que quiere decir que su organismo se “queja o pide una dieta cetogénica”, que quiere decir quejar exactamente si se puede saber? Yo tengo pensado hacer una ceto debido a que mi enfermedad AI no ha remitido del todo….pero me es casi imposible ya que no me sientan bien los frutos secos ni lácteos.
    Gracias de antemano.

    • Alice Dénoyers
      Responder

      Hola Bruno, gracias por tus comentarios. Supongo que al decir que su organismo se queja, Marc hace referencia a que tiene más síntomas y necesita cuidar más su alimentación. Si no te sientan bien los frutos secos y los lácteos, puedes probar el protocolo autoinmune, que no incluye estos alimentos (http://episalud.com/recupera-vida-aip-protocolo-autoinmune/). En todo caso, si quieres más información sobre la dieta cetogénica puedes ponerte en contacto con Marc. Un saludo!

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