Hola Mary, ¿puedes hablarnos un poco de ti?

Me llamo María Caballero, soy psicóloga a punto de terminar un máster en neuropsicología e intentando sacarme el ciclo superior de dietética a través de las pruebas libres (Sí, soy un poco kamikaze).

Siempre me ha interesado el ámbito de la salud, pero cuando la mía empezó a quebrarse en mitad de mi carrera de psicología, no me quedó más remedio que adentrarme en un mundo totalmente desconocido para mí. Ahí fue donde descubrí lo importante y determinante que es la alimentación y el estilo de vida. En este momento, abrí los ojos.

Al estar estudiando psicología y descubrir la nutrición como mi otra “vocación” no me quedó más remedio que ver la relación entre la alimentación y los procesos psicológicos y cognitivos, de ahí mi interés por fusionar ambos ámbitos.

Ya no puedo ver la psicología sin la nutrición. Se me abrió un nuevo mundo y una nueva forma de ver la neuropsicología, y por eso es por lo que quiero luchar ahora.

Has realizado tus prácticas de neuropsicología en un hospital de Córdoba. ¿Cómo transmites o transmitirías a tus pacientes algunos de tus conocimientos sobre salud y alimentación?

La relación entre las enfermedades neuropsicológicas y la alimentación sigue sin ser muy popular en la práctica clínica. Durante mi carrera nunca mencionaron nada sobre alimentación y en consulta tampoco se le da gran importancia, algo que no entiendo, cuando ya se sabe la estrecha relación entre el intestino y el cerebro, y el importante papel que desempeña la microbiota intestinal en estas patologías.

La neuropsicología se encarga de evaluar y rehabilitar las funciones cognitivas de los pacientes que tienen alguna enfermedad neuropsicológica o neurodegenerativa, principalmente a través de la estimulación cognitiva. Pero a mí esto me sabe a poco. No puedo quedarme tranquila rehabilitando las funciones cognitivas de una persona que sé que está comiendo mal. Sería como dar un paso hacia adelante y 10 hacia atrás.

Así que, a mis pacientes intentaría trasmitirles esta relación. Les diría que, como enfermedad multifactorial, necesitan medidas terapéuticas multifactoriales y entre ellas está mantenerse activo cognitivamente, pero también la actividad física, la alimentación y el descanso. Es la combinación de todos estos factores lo que puede ralentizar la progresión.

Intentaría explicarles que lo que comen puede influir directamente en su estado físico, cognitivo y emocional, y les animaría a cambiarlo. Si les veo animados, como psicóloga, les daría estrategias para que lleven a cabo estos cambios de forma satisfactoria y duradera.

Y ahora, como paciente, ¿qué diagnósticos tienes, cuándo te los dieron y cómo te afectaron? ¿Cómo gestionas el hecho de padecer una enfermedad «rara»?

Como muchas personas, he pasado por diagnósticos como colon irritable, depresión, ansiedad… todas esas cosas en las que te catalogan cuando básicamente no tienen ni idea de lo que te ocurre.

Después de muchos episodios graves de diarrea y perder mucho peso, me hicieron una colonoscopia con biopsia donde vieron una colitis linfocítica. Es una enfermedad inflamatoria intestinal autoinmune que se ha considerado de las «raritas» pero que está aumentando de manera sorprendente.

Pero no solo tenía diarrea, también tenía mucha sintomatología neurológica como parestesias, una neuritis óptica, neuralgia del trigémino, problemas de concentración y memoria, dermatitis atópica, dermatitis seborréica, glosodinia, migrañas y además, durante dos años, estuve orinando sangre y los médicos no entendían por qué. Vejiga irritable decían. Todo lo arreglaban con la palabra «irritable».

Cinco años después sé que todo esto ha sido provocado por una celiaquía no diagnosticada a tiempo y por tanto no tratada. La colitis linfocítica está muy asociada a la celiaquía refractaria, es decir, cuando tu cuerpo no responde a la dieta sin gluten. De ahí toda mi sintomatología.

¿Cómo gestiono todo esto? Ahora lo gestiono con sentido del humor (aunque a veces tengo mis bajones, como todo el mundo) y con motivación para seguir cambiando mi estilo de vida y mejorar. Pero sobre todo, siendo una paciente activa y empoderada.

Llevaba ya tanto tiempo con síntomas sin explicación que, en realidad, el diagnóstico fue uno de los momentos más felices. Por fin podía demostrar que no estaba loca. Descansé y me puse como una loca (ahora de verdad) a leer, investigar y contactar con gente que tuviera mi enfermedad. Había leído tanto que decidí crear un blog y eso me ha ayudado muchísimo y espero que sirva de ayuda para esa gente que está perdida como yo lo he estado.

¿Cómo te encontrabas cuando estabas en tus peores momentos de salud?

Es algo que no se puede explicar y no sé qué palabras utilizar que reflejen cómo me encontraba, pero básicamente, no quería seguir viviendo, aunque suene fuerte.

Durante 7 meses pasaba de la cama al sofá y del sofá a la cama, no comía, no hablaba, no salía… Digamos que he pasado 3 momentos críticos: cuando la diarrea no cesaba y me quedé en 40 kilos, cuando comenzaron los síntomas neurológicos y cuando volvieron las diarreas y me terminaron diagnosticando la colitis.

Sin duda, el peor de los tres fue el segundo. La sintomatología neurológica era realmente desagradable. Toda esta sintomatología sumada al hecho de que ningún médico daba con lo que me pasaba derivó en una depresión. Dejé mi vida completamente parada, acababa de terminar mi carrera y perdí un año entero de mi vida.

¿Qué cambios emprendiste a nivel de alimentación, estilo de vida, enfoque mental, etc., para mejorar tu salud y tu vida?

Empecé a leer muchísimo, intentando resolver el puzzle en el que cada pieza era un síntoma que no sabía dónde colocar.

Me empecé a informar sobre el gluten, con el que ya tenía una relación de amor y odio y del que ya sospechaba y su relación con las enfermedades autoinmunes. Empecé un diario de comidas para identificar qué me sentaba mal y así llegué a la dieta Paleo, sin ni siquiera saber de su existencia en ese momento. Fue una casualidad, todos los alimentos que descubrí que me sentaban mal con mi diario son los que se eliminan en una dieta Paleo.

Empecé a quitar cosas muy lentamente y las mejorías no tardaron en llegar. Primero quité los lácteos, luego el gluten, luego los demás cereales, la comida procesada, el azúcar y las legumbres.

Cuando gracias a la dieta me encontré mejor y pude salir del círculo vicioso en el que me encontraba, me apunté a yoga y luego a Pilates. Me regalaron una cámara, paseaba con mi perra, empecé a hacer fotos como hobby y a salir más. Luego decidí seguir con mi vida, que estuvo parada durante un año, y realizar este máster que estoy acabando ahora. Todo vino rodado una vez que cambié la alimentación de forma radical.

Mary C - Episalud.com

¿Qué tipo de dieta llevas actualmente?

Mi alimentación ha ido evolucionando poco a poco en función de cómo me he ido encontrando y de lo que creía que iba necesitando. Actualmente puedo decir que mi dieta es una mezcla entre Paleo-AIP-Lowcarb.

Como mucha verdura de todo tipo y todos los colores, carnes y pescados, grasas saludables y raíces y tubérculos. No como nada de cereales ni semillas, lácteos, azúcar, legumbres, solanáceas, huevos ni frutas.

Algunas cosas son temporales, las frutas ahora mismo no las tolero pero confío en poder comerlas dentro de poco, al igual que los huevos.

¿En qué aspectos tu salud ha mejorado a raíz de tus cambios de alimentación, estilo de vida y enfoque mental?

Hay cosas que han mejorado, pero también debo decir que hay cosas que por ahora no. Esto es un proceso lento y no hay milagros.

La dermatitis fue de lo primero en desaparecer.

He pasado de tener diarrea todos los días a tenerla 1 vez cada dos meses como mucho. Aunque sigo teniendo pesadez y barriga hinchada de vez en cuando.

De la sintomatología neurológica casi no hay rastro.

Ya no orino sangre. No más cistitis y la vejiga neurógena que me diagnosticaron se ve que ya no es tan neurógena! J

Mi ánimo ha dado un cambio de 180º. No hay depresión, no hay ansiedad, mi chip cambió y mi forma de ver la vida. Puedo decir que soy otra a nivel psicológico y emocional.

¿Cómo te encuentras ahora y qué te faltaría para decir que te sientes bien y estás feliz?

Ahora me encuentro bien, no tan bien como me gustaría, pero en comparación con hace dos años, no me puedo quejar.

Quedan síntomas y cositas que se resisten un poquito y quizá me falte también tener un poco más de energía en el día a día y no tener anemia.

Mi intestino no está recuperado del todo, ha sufrido mucho, todavía no tiene una buena absorción de nutrientes pero confío en que con el tiempo mejore todavía más.

Como esto es un proceso continuo de cambio, me faltan cosas por pulir. Me he dado cuenta que la dieta no es suficiente, ahora quiero intentar realizar más actividad física y equilibrar mis ritmos circadianos. Mis horarios de sueño no son muy sanos y me he dado cuenta de que es algo imprescindible también.

Si estas cositas terminaran finalmente de mejorar, sería más feliz. Digo más porque, ahora mismo, con todo lo que he conseguido, estoy feliz y tranquila. Ya no tengo miedo.

¿Qué consejos de estilo de vida querrías compartir con los lectores?

Al final todo es más simple de lo que parece y de sentido común:

  • Comer comida real, no productos. Aquello que no tiene lista de ingredientes, sino que ¡son el ingrediente! Y si tiene lista de ingredientes es porque los hayas agregado tú.
  • Hacer deporte.
  • Que te dé el sol.
  • Dormir bien y con unos horarios regulares.
  • Buscar el equilibrio emocional, tanto con las personas de tu alrededor como contigo mismo.
  • Ser consciente de tu vida, de lo que te rodea. Es algo muy importante, vamos siempre corriendo sin disfrutar de lo que tenemos a nuestro alrededor, párate, observa, siente, disfruta. ¡Si caminas deprisa te perderás el paisaje!

¿Podrías indicarnos algunos libros o páginas Web que te gusten en el campo de la salud y la nutrición?

Empecé, yo creo que como todos, con «La solución paleolítica» de Robb Wolf, «Cerebro de pan» de David Perlmutter o «La dieta paleolítica» de Loren Cordain. También «Paleovida» de Carlos Pérez.

  • «La solución autoinmune», de Amy Myers, representó para mí un antes y un después.
  • El libro de la doctora Terry Wahls, «The Wahls Protocol», me ayudó a afinar más mi dieta.
  • «Nutrition and Physical Degeneration», de Weston A. Price.
  • «Alimenta tu cerebro», del neurólogo David Perlmutter.
  • «La digestión es la cuestión», de Giulia Enders.
  • «Cómo tratar la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn: Las 7 pautas» de Jordi Paleo, también me fue de mucha ayuda.

Páginas Web: desde Eva muerde la manzana, Fitness revolucionario hasta la de Paleo Mom, Terry Wahls, Mark Hyman o Datis Kharrazian. Y por supuesto, Episalud!

¿Qué consejos le darías a una persona que quiera mejorar su salud y su calidad de vida y no sepa por dónde empezar?

Yo creo, que en un principio, lo más fácil y motivador es quitar alimentos «dañinos» poco a poco y ver los resultados, eso anima luego a seguir con otros cambios.

Eliminar de la dieta, sobre todo, la comida procesada, cereales, lácteos y azúcares para dejar espacio a alimentos reales como verduras, raíces y tubérculos, frutas, proteínas y grasas saludables.

Una vez que los cambios en la alimentación se van reflejando en nuestro cuerpo ya podemos centrarnos en otros cambios, como realizar ejercicio físico, descanso, etc. Pero cambiar la alimentación es la base y por ahí yo creo que se debería empezar en la mayoría de los casos.

¿Dónde te pueden encontrar los lectores? (página Web, Facebook, Twitter, correo electrónico, etc.)

Me pueden encontrar en mi blog yonosoymicroscopica.

Me pueden encontrar también en Facebook y Twitter.

También he creado un grupo en Facebook como apoyo a las personas con este tipo de colitis y estas patologías relacionadas: Colitis Microscópica España

O a través de mi correo: yonosoymicroscopica@gmail.com

¡Muchas gracias Mary y un abrazo!

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Alice Dénoyers
Soy Alice, la creadora de Episalud. Mi objetivo es compartir información actualizada y fiable sobre los últimos avances en salud y nutrición, con especial enfoque en las enfermedades autoinmunes. Si quieres saber más sobre mí, entra aquí.

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