Ya veis que no soy una chica Instagram. Cuando salgo de mi rutina, cuando viajo, cuando descubro, cuando experimento, intento practicar el «mindfulness», o sea vivirlo todo con la máxima intensidad posible, mirar, escuchar, sentir, oler… con atención y presencia.

Dejo el móvil a un lado y vivo. Luego, con tiempo, dejo que las sensaciones y las emociones me penetren y le den otro sentido a mi vida. Entonces sí que puedo ordenar los pensamientos y compartirlos.

Es muy posible que abra una cuenta Instagram en breve (¿me seguiréis, verdad?), porque quiero mantenerme al corriente de las novedades. Sin embargo, creo que seguiré siendo una chica «Latagram» (de «Late» en inglés ; se podría traducir por «Tardagram», en oposición a «Instagram»), una chica que vive el instante al 100%, luego reflexiona y por fin comparte.

¿Os acordáis que hace unos meses escribí una entrada sobre la importancia de controlar nuestro uso de Internet?

Ahora que han pasado unos días después de vivir una de las experiencias más intensas de mi existencia, he conseguido ordenar mis sensaciones y os las presento.

Durante 5 días, del 20 al 24 de junio, una veintena de locos, tanto hombres como mujeres, nos reunimos en Lanzarote para participar en el www.humancookandtrain.com, un retiro-campamento Paleo organizado por Airam Fernández.

Un campamento que nos ha propulsado fuera de nuestra zona de confort a la velocidad del cohete, para abrirnos a otras perspectivas, otras maneras de vivir, comer, entrenar, pensar, relacionarnos.

Seguramente, nuestra vida no será la misma a partir de ahora.

Para andar en bicicleta y mantener el equilibrio hay que avanzar, ¿verdad? Así que todos los participantes decidimos quitarnos las ruedines y arriesgarnos a saltar a una zona desconocida. Si antes del retiro pensábamos que lo hacíamos todo « bastante bien» a nivel de alimentación, ejercicio y estilo de vida, andábamos bastante equivocados. Hemos aprendido a rectificar y mejorar, adoptar nuevos hábitos y dejar atrás actitudes que no nos aportan nada.

HUMAN

En este campamento íbamos a experimentar en primera persona que «El ser humano es antifrágil». Muchas veces tendemos a infravalorar nuestra capacidad de adaptación y flexibilidad. Pero descubrimos que somos mucho más fuertes y resistentes de lo que queramos admitir.

Evolución, adaptación y flexibilidad

En una de sus charlas, Airam nos dijo una frase que me impactó mucho: «Cada día estás escogiendo la manera en la cual morirás». Efectivamente, el conjunto de todas nuestras micro-decisiones (estilo de vida, trabajo, lugar de vida, alimentación, ejercicio físico, maneras de pensar, relaciones sociales…) hace que, efectivamente, podamos alargar o acortar nuestra esperanza de vida y estar afectados por ciertas enfermedades o síntomas. Así que, en vez de tomar constantemente decisiones nefastas para nuestra salud, ¿porqué no decidimos a partir de ahora cómo queremos vivir de manera óptima?

Cada día tenemos que volver a aprender a ser humanos. Humanos adaptables, resilientes, flexibles, antifrágiles.

Si sometemos nuestro cuerpo y nuestra mente a cierto grado de estrés, de manera controlada, alcanzamos una flexibilidad metabólica que nos permite mejorar muchísimo nuestros parámetros biológicos y mentales. Entre estos factores de estrés, podemos practicar el ayuno intermitente junto con ejercicio físico evolutivo adaptado.

Durante el retiro, comíamos dos veces al día: por la mañana después de entrenar, y por la noche sobre las 21:00. Nos dimos cuenta de que no teníamos ni hambre ni ansiedad por picar entre las comidas.

Durante el día, teníamos toda la disponibilidad física y mental para dedicarnos a otras actividades, sin perder energía por el proceso de digestión, facilitando así la quema de grasas, la aceleración de procesos metabólicos y la creación de músculo.

Solemos tener prejuicios fuertemente anclados sobre nuestra manera de vivir. Decimos «No puedo arrancar el día sin tomarme un café y una tostada», «No puedo vivir sin chocolate», «No puedo hacer ayuno», «No tengo fuerza para hacer ejercicio físico»… En Lanzarote, dejamos atrás nuestros prejuicios, nuestra obsesión por el control, nuestros horarios, nuestra rutina. Descubrimos que somos mucho más capaces de adaptarnos a todo tipo de cambio y estímulos nuevos. Superamos nuestros límites, nuestros miedos y nuestras reticencias, prácticamente en cada minuto. Pusimos en práctica uno de mis mantras favoritos, según el cual «sin disciplina no hay libertad».

ABANDONAR EL CONTROL – ENFRENTARSE AL MIEDO – ACTITUD POSITIVA Y ABIERTA – EXPERIENCIAS – ESFUERZO – DESCANSO – SATISFACCIÓN – RECOMPENSAS NATURALES – ORGULLO

Cuando afrontas tus miedos con fuerza y determinación, superas tus límites mentales y físicos, entonces creces. Tienes que estar determinado a enfrentarte al espejo, sin filtros, aunque la imagen que te devuelve el espejo no te guste o no corresponda con tus ideales.

En su estado natural, el hombre vive en un estado de adaptación constante. Nos hemos alejado de los factores naturales de estrés puntual e intenso, para someternos a estados de estrés de bajo grado pero constantes: estrés de la hipoteca, tensiones en el trabajo, discusiones con la pareja, malabares para gestionar nuestro tiempo y nuestras actividades así como las de nuestros hijos… Volvamos a recuperar las sensaciones de estímulos naturales como el movimiento, el hambre, la sed, el amor… No nos paremos tanto a contar las calorías o los macronutrientes, e intentemos estar en paz con nosotros mismos y con los demás, como dijo París Fernández en su emotiva charla.

Si te subes a la palmera y te caes, por lo menos lo has intentado.

Dar el ejemplo

Llevar un estilo de vida saludable y evolutivo nos coloca en un grupo minoritario, comparado con la población global. Estamos convencidos de que nuestra manera de vivir, comer o pensar es la mejor, porque nos funciona genial a nosotros y a nuestros compañeros.

A partir de allí, entramos en un bucle de evangelización o imposición (consciente o no) de nuestro estilo de vida. ¿Porqué lo hacemos? Si sabemos perfectamente que imponer no sirve de nada. A nosotros no nos gusta que nos impongan nada, así que no lo hagamos y prediquemos por el ejemplo sin querer imponer nada por la fuerza.

No intentemos convencer o ayudar a alguien que no quiera cambiar o no quiera que le ayuden. Sino, hagámoslo bien, demos el ejemplo, asumamos esta responsabilidad y dejemos que los demás se acerquen para pedirnos más información o consejos, libremente. ¿Alguien ha intentado imponerte su religión, sus pasiones por ciertos deportes o estilos de música o sus convicciones políticas? ¿Cómo reaccionas cuando intentan convencerte a la fuerza? ¿Lo vives con una agresión y quieres escaparte corriendo y hacer todo lo contrario de lo que te digan? Pues primero vive lo que tengas que vivir, luego aporta información adaptada si te la piden. Así estarás en paz y no gastarás energía inútilmente.

Airam nos habló de este tema de la imposición y el ejemplo en una de sus charlas, y lo volví a comentar largo y tendido con Marta durante una larga excursión en la isla, alrededor de los volcanes.

COOK

En el Human Cook and Train también revolucionamos nuestra manera de cocinar y comer.

Comida nativa

Durante esos 5 días, comimos alimentos frescos, naturales, variados, sin procesar y preparados con amor y pasión.

Cook - Episalud.com

Espichef

Airam, con la ayuda del chef Fernando Rodrigo (EspiChef) y de Vanessa Díez (Paleo Moderna), concibió unas deliciosas recetas con alta densidad nutricional, llenas de colores, energía y vitaminas.

Los participantes nos organizamos en turnos para preparar las cenas, y asistimos a varios talleres de cocina, donde aprendimos a hacer encurtidos, conservas, pan de harina de yuca, crema de avellanas con cacao y calabaza asada, leches vegetales, etc.

Los desayunos eran fabulosos: tortitas de plátano, smoothies con todo tipo de frutas y verduras, jamón del bueno, huevos para dar y para vender, aguacates en todas sus formas, pasteles saludables con frutos secos y coco, muesli paleo con leche de avellana, todo delicioso y nutritivo.

La dinámica de la organización del retiro nos enseñó (o nos recordó) la importancia de comer con hambre y beber con sed. Cuando entrenas a primera hora de la mañana con la barriga vacía, y después de una ducha calentita, llegas al desayuno-brunch con hambre, y te apetece comer alimentos ricos, sabrosos y saludables. Además si te lo sirven todo preparado en la mesa y con una sonrisa y unas palabras amables, ¡mucho mejor!

En la cena, pudimos elaborar y comer platos tan apetecibles como: revuelto de huevos con setas; tataki de atún con manzana verde, rúcula y crema de anacardos; salmorejo con aguacate, fresas y huevo picado; pechugas de pollo rellenas de espinacas; quiche de batata con espinacas, salón y cebolla; brownie paleo, etc.

Cocinar es amar

¿Lo mejor que me llevo de las experiencias gastronómicas del encuentro? Observar los gestos de Fer, el cocinero: sus manos acarician el aire y los alimentos con el virtuosismo, la ligereza y la precisión de un bailarín experto.

Su agilidad en la cocina hace que todos los integrantes del equipo de cocina sepan a la perfección cuál es su papel y qué tienen que hacer, de una manera muy clara, organizada y agradable.

Comer juntos es amar

Existen pocas experiencias tan agradables como degustar y comentar juntos unos deliciosos platos.

Lo que me llevo a casa: ganas de cocinar más y mejor, salir de mi zona de confort (de nuevo), usar mis numerosos libros de cocina AIP, Paleo o Ceto y darle mucho amor a mi familia y a mí misma mediante nuevas recetas.

TRAIN

Una parte importante del retiro fue el entreno. Para mí, fue difícil porque, lo asumo, llegué allí pensando que era fuerte, y no lo era suficiente para el nivel de los entrenamientos. En fin, por una persona que se pasó casi un año sin poder salir de la cama por motivos de salud hace tres años, no lo hice tan mal. Incluso estoy orgullosa. Hice todo lo que pude, superé mis límites. El darme cuenta de mi flojera me dio muchas ganas de mejorar muchísimo mis hábitos de ejercicio físico en los próximos meses. Hay que decir que muchos de los participantes eran muy fuertes y tenían unas capacidades físicas admirables (tanto las mujeres como los hombres).

Por fin descubrí lo que era tener agujetas de verdad.

En muchas ocasiones, en los entrenamientos, pensaba que no podía más, pero aguanté, para mantener la coherencia del grupo, para no decepcionar al entrenador y sobre todo para demostrarme a mí que era capaz de hacerlo. Todo un reto, pero lo conseguí y estoy muy feliz por ello.

Masái - Episalud.com

Aprender a correr como los Masáis

Airam nos dio muchas técnicas para inspirarnos de los mejores corredores del mundo, que suelen correr descalzos, erguidos, rectos, altivos, orgullosos, sin torsiones ni «tics».

Es importante correr de manera rápida y ligera, para reducir el tiempo de contacto del pie con el suelo. Cuánto más tiempo pasa el pie en el suelo cuando corremos, más posibilidades tenemos de lesionarnos o adoptar malas posturas, tanto del pie como del resto del cuerpo. El jogging, esta manera lenta de correr que tantos aficionados tiene, es como «correr con chicles pegados a las zapatillas».

Para correr como los Masáis, hay que erguir la columna, echar los hombros hacia atrás y hacia abajo, mantener los codos pegados al cuerpo, los brazos en un ángulo recto, las manos no se cruzan delante del pecho para evitar torsiones. Para mantener el equilibrio y la postura, nos imaginamos que corremos entre dos estrechas paredes de hormigón. Nos ayudamos por un metrónomo para mantener un ritmo constante y rápido. Podemos darnos la vuelta y correr hacia atrás para visualizar nuestros errores, rectificar la postura y mejorar el contacto de los pies con el suelo.

Correr con una buena técnica nos confiere inmediatamente una sensación de dignidad, seguridad y fortaleza, que nos invita a correr más y mejor.

Nuestros pies son sordomudos

Mediante varios ejercicios descalzos, nos dimos cuenta de que nuestros pies han perdido mucha agilidad y flexibilidad, por llevar años y años encerrados en zapatos apretados y aislados del suelo. ¡Inténtalo! De pie, con la punta del pie en el suelo, intenta doblar el dedo gordo del pie hacia delante y los otros cuatro hacia atrás. Verás que tus manos se tensan e imitan el mismo gesto, en un intento desesperado de ayudar a los pies que, a pesar de tener los mismos huesos y las mismas articulaciones que las manos, no son capaces de hacerlo.

Airam nos recomendó acostumbrarnos a andar descalzos en casa, caminar descalzos al aire libre si podemos, y adquirir calzado minimalista. Así recuperamos movimientos más funcionales en todo el cuerpo, activamos el contacto con la tierra (earthing o grounding), evitamos lesiones en las rodillas y parecemos el raro de turno con las zapatillas Five Fingers.

Train - Episalud.com

Martín

Paleo Training

El Paleo Training propone ejercicios funcionales mediante la movilización funcional de todo el cuerpo, levantando pesas de todo tipo, haciendo posturas en barras-troncos horizontales instalados a diferentes alturas, repitiendo series intensas y cortas. También practicamos el escalador, los burpees, las sentadillas, las flexiones, los saltos, los sprints… Estos ejercicios estimulan la capacidad cardiovascular, el equilibrio, la fortaleza muscular… Las actividades aeróbicas diarias como caminar, correr o nadar también se usan para completar los ejercicios de fuerza.

Maelan Fontes nos dio una charla muy intensa sobre los beneficios del ejercicio de fuerza.

Descubrí que, en el entrenamiento funcional, los estiramientos no son necesarios, ya que se supone que en Paleo Training movilizamos todo el cuerpo de forma harmónica.

Aparte de los entrenamientos por la mañana y por la tarde, hicimos una excursión de varias horas en la isla, entre los volcanes, así como una sesión de surf. Para muchos, era la primera vez que intentábamos aguantarnos en una tabla ligera e inestable, que se empeña en resbalar constantemente, como una pastilla de jabón en una bañera gigante.

 

Ainhoa, Olga y Alice

LOVE

El encuentro de Airam en Lanzarote se llama Human Cook and Train, pero para esta entrada he querido añadirle el concepto de amor, Love, porque fue otro elemento fundamental de cohesión en el grupo.

Social, mente y superación

La parte social, al igual que la parte de entrenamiento, era la que más miedo me daba. Me encanta relacionarme con otras personas, pero también tengo unos rasgos de personalidad que me definen como una persona solitaria, introvertida y aprensiva de la mirada y el juicio de los demás. Durante años viví en una especie de cueva física y mental, por instinto de protección y para evitar las agresiones externas, que me hicieron tanto daño en el pasado. No hay mejor manera de evitar los conflictos que escondiéndose bajo tierra, ¿verdad?

Cuando duermo mal, estos rasgos se intensifican y llego a un nivel rozando el autismo (con todo el respeto para las personas diagnosticadas con autismo). Es cuando necesito aislarme y esconderme en un rincón.

A pesar de estas dificultades, me integré al grupo con facilidad. Porque me apasiona conocer a otras personas, compartir, emocionarme.

Emoción

La emoción no faltó en esta experiencia.

Conocí a personas que desconocía totalmente, y a otras personas con las cuales llevaba tiempo intercambiando por las redes. Las relaciones en general fueron facilitadas por el hecho de que todos compartíamos los mismos valores, todos estábamos en tramos distintos del mismo camino. Con lo cual no hacía falta justificar nuestro estilo de vida, nuestras decisiones alimentarias, etc. Un auténtico alivio comparado con «la vida real», donde muchos de nosotros luchamos a diario por defender y justificar nuestro estilo de vida.

Varias personas como Puri, Alberto y Asier nos explicaron sus recorridos personales de superación. Fueron momentos inolvidables, llenos de sinceridad y emoción.

Me encantó comprobar que varias personas jóvenes —poco más de veinte años— ya estaban totalmente convencidas por el estilo de vida Paleo. Incluso parecía que a Eiden, el bebé de Ainhoa y Asier, le molaba las animaladas que hacíamos.

Efecto espejo

Por otra parte, el hecho de convivir con otras personas hace que las confrontaciones sean inevitables. Varias situaciones te hacen vivir un efecto espejo, te muestran tus lados más frágiles y tus fallos, que en la vida normal tienes muy bien escondidos. Algunas de estas situaciones difíciles me hicieron reflexionar sobre aspectos de mi personalidad que no me gustan y que quiero esforzarme en cambiar.

A pesar de pocos momentos incómodos, la sensación de formar parte de un grupo unido, una tribu fuerte y solidaria, fue constante. Ser humano también significa convivir en grupo, ser solidario y enfrentarse a los demás con valentía y humildad, disculparse y compartir un buen abrazo. Convivir con un grupo implica ver sus propias debilidades en los ojos de los demás, y también ser testimonio de la energía que los demás movilizan para esconder sus propios fallos. Darnos cuenta de estos mecanismos de protección y defensa también nos hace sentirnos más humanos. Nos enseña a tener menos prejuicios, a juzgar menos a los demás y a nosotros mismos. Y todo empieza en el lenguaje y las actitudes que adoptemos.

¡Gracias, grupo, por enseñarme a detectar mejor mis fallos y poder así mejorarlos!

Un ejemplo conmovedor de vulnerabilidad y humanidad nos lo dio uno de los ponentes más prestigiosos de la Paleosfera. En vez de presentarnos una charla técnica con complejos cálculos de macro y micronutrientes, desnudó su corazón y su alma, y nos transmitió con toda la sinceridad y la sensibilidad del mundo su personal salto al vacío, su decisión vital arriesgada, llena de inseguridad y libertad. Pudimos compartir su propia sensación de vértigo, casi en directo. Fue otro momento clave en el cual no pudimos sentirnos más humanos, más empáticos, más frágiles y más fuertes a la vez.

Reír

Ser humano es amar, compartir, ser tolerante con los fallos propios y ajenos, y también reír. En este encuentro, las risas y el buen humor estaban asegurados en todo momento. Como se lo comenté a Ainhoa, cuando me puse tan enferma hace tres años, pensaba que había perdido definitivamente mi sentido del humor y mis ganas de reír. Si la vida era tan puta, no tendría ningún motivo para reírme nunca más. Me di cuenta de que si uno se aísla y se cierra, no tiene motivos para reírse. En cambio, compartir todo tipo de actividades y experiencias en grupo favorece el estallido de risas, chistes y humor. ¡Qué humana me siento cuando río! Reírse es amar. Creo que estaremos todos de acuerdo en afirmar que el rey del humor en este retiro fue Martín, seguido muy de cerca por Asier que es bastante pro en este ámbito.

Desconectar para conectar

Como dijo Olga, vinimos al HCT con el objetivo de «Desconectar para conectar», ¡y creo que lo hicimos bastante bien!
En el aeropuerto de Arrecife, paseamos por las tiendas de souvenirs mientras esperábamos el avión de vuelta a casa. Me compré una pulserita azul con un círculo en forma de ojo. La llevo en la muñeca desde entonces, y quiero que me recuerde cada día que soy humana, que debo amarme como me merezco y que debo poner en práctica las enseñanzas tanto materiales como sutiles que aprendí en Lanzarote.

Volví a casa, en Andorra, a las doce de la noche, después de este viaje «a la luna», fuera del tiempo y del espacio. Aparqué delante de casa y abrí la puerta del coche. En un segundo, el olor verde de los árboles me explotó a la cara como unos fuegos artificiales de San Juan, diciéndome, «Venga, tienes una suerte excepcional de vivir en este entorno mágico, con tus seres queridos. Vive a la altura de este entorno, por respeto hacia ti misma». Pocos minutos después, acercaba la nariz todavía llena del olor verde del bosque a la cabeza de mi hija dormida. Me llegó el olor más dulce y tierno del mundo. Esta doble acogida olfativa fue mi mejor recompensa natural a las experiencias extremas de la primera edición del Human Cook and Train.


¿Y tú, viviste el HCT y quieres compartir tus vivencias con nosotros? ¿No has participado en el encuentro, pero las fotos que viste en las redes sociales así como mi testimonio te han dado ganas de apuntarte a la próxima edición? ¿Viviste una experiencia similar que te cambió la vida para siempre?

¡Cuéntanos tus sensaciones debajo de este artículo, en los comentarios!

Alice Dénoyers
Soy Alice, la creadora de Episalud. Mi objetivo es compartir información actualizada y fiable sobre los últimos avances en salud y nutrición, con especial enfoque en las enfermedades autoinmunes. Si quieres saber más sobre mí, entra aquí.
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