Una reflexión sobre nuestras adicciones contemporáneas

¡Hola! ¿Qué tal estos días, habéis podido coger unos días libres en esta Semana Santa 2018? ¿Habéis disfrutado del aire libre en pareja, en familia o con amigos? ¿Aprovecháis estos días de reflexión primaveral para iniciar un programa de détox alimenticio y espiritual?

Los que me seguís en Facebook habéis comprobado que llevo unas semanas bastante desconectada del grupo y las redes sociales. Necesito cargar pilar, buscar inspiración e ideas nuevas, y sobre todo dedicarle tiempo a mi familia, mis amigos, mi entorno natural ¡y a mí misma!

En los últimos días he viajado bastante, he salido de mi zona de confort unas cuantas veces, me he adaptado a situaciones nuevas, me he enfrentado a unos de los miedos que más me paralizaban.

He mantenido una dieta lo más saludable posible, pero tengo que admitir que ¡comí más quesos de lo razonable en Francia! Los disfruté muchísimo, y ahora vuelvo a eliminar los lácteos de mi vida por un par de meses, sin ningún sentimiento de culpa ni remordimientos.

He compensado largas horas de viaje y mil actividades en la naturaleza o en diferentes pueblos y ciudades, con muchas horas de sueño reparador por la noche. Me he alimentado de conversaciones interesantes y agradables con amigos (viejos y nuevos), he descubierto paisajes diferentes, he seguido los pasos de nuestros ancestros en unos parajes llenos de historia y serenidad, he observado el comportamiento de animales salvajes, y niños también bastante salvajes.

 

He salido de mi rutina, me he enfrentado a novedades e imprevistos, y me he renovado por dentro.

 

En estas semanas también he reflexionado mucho sobre mi relación con Facebook, una relación de amor-odio, como seguramente os pasa a varios de vosotros.

La comunidad Episalud en Facebook

En un año, he conseguido —con vuestro apoyo— crear y mantener esta fantástica comunidad de Episalud. He aprendido muchísimo sobre los últimos avances en salud y nutrición aplicados a las enfermedades autoinmunes, pero también sobre las relaciones sociales, descifrar los comportamientos de cada uno, poner en practica la escucha activa, la tolerancia, el respeto, compartir conocimientos, experimentos y dificultades…

He aprendido a escuchar más a los demás y a mí misma. He aplicado en mi vida diaria múltiples acciones y consejos procedentes de los intercambios con los miembros de la comunidad o con los expertos en salud integrativa con los que he estado en contacto, de manera personal o a través de sus libros, blogs o podcasts.

Todos estos conocimientos aplicados a mi vida diaria me han dado más salud, bienestar, determinación, fortaleza y felicidad.

Adicción programada

Sin embargo, a veces necesito alejarme de lo que me nutre intelectualmente, para volver a valores más terrenales, estar más presente física y mentalmente con mis seres queridos, conocer personas nuevas, probar sabores inéditos, coger el coche y marchar a la aventura, leer libros, enfrentarme de lleno y con ganas a las sorpresas de la vida real.

Os dejo un vídeo de uno de los creadores de Facebook, que invita a reflexionar sobre los mecanismos de dependencia de esta red social: cómo Facebook guía nuestros ritmos de vida y nuestras relaciones sociales.

Intentemos dosificar nuestro consumo de sustancias y productos potencialmente adictivos y seamos más libres, autónomos y críticos. Estas drogas cotidianas, que se llamen comida hiperpalatable, azúcar, alcohol, tabaco, medicamentos, juegos o aplicaciones de móvil y mil más, se han creado especialmente para activar nuestras redes hormonales, nuestros circuitos de recompensa, aumentando los niveles de dopamina, creándonos una excitación intensa, como cuando recibimos mensajes estimulantes con los «Likes» y comentarios en Facebook, o esta ligera euforia que nos provocan ciertas sustancias alimenticias, alcohólicas u otras, que todos hemos probado en algún momento de nuestra vida, de manera excesiva o moderada.

Estos mecanismos de adicción se acompañan de unas ganas irresistibles de volver a repetir el mismo proceso de consumo, hasta que poco a poco perdamos de vista nuestro propio criterio de decisión y nuestra libertad. Ya no estamos conectados con el olor de los pinos, el color del cielo, las sensaciones de nuestro cuerpo al caminar por la montaña, los abrazos, las risas de los niños… Sino que nos pasamos mucho más tiempo del que quisiéramos viendo vídeos de gatitos o pandas bailando en Youtube.

¿Todos iguales en una sociedad cada vez más individualista?

No pensemos como Facebook quiera que pensemos, no tengamos todos los mismos muebles Ikea, no compremos los últimos Bollycao de los anuncios de la tele, no renunciemos a jugar con nuestros hijos para quedarnos en la oficina hasta las mil para poder pagarnos el mejor 4×4 del barrio.

En una sociedad donde todo es condicionamiento hacia un pensamiento único y unos comportamientos uniformes y predeterminados, permitámonos no estar de acuerdo, no cumplir con las expectativas, dar un paso de lado, descansar, tener días sin Internet, observar las nubes, no mirar el reloj, apagar el móvil, hacer lo que el mundo no se espera que hagamos y ser felices y orgullosos de ello.

Digital Detox - Episalud.com

¿Te atreves a desconectar de vez en cuando?

Un respiro digital

Los seres humanos somos débiles, parece que no nos conformemos simplemente con lo que somos y lo que tenemos. Siempre queremos más, mejor, más rápido, más nuevo.

Sin embargo, nuestro propio orgullo y nuestro afán de ser maestros de nuestras decisiones deberían permitirnos alejarnos de estos comportamientos adictivos, para centrarnos en nuestra esencia, nuestros deseos más profundos y nuestros comportamientos más naturales y fisiológicos.

Así que, después de varios meses de conexión intensiva y centenares de horas delante de las pantallas, tanto por trabajo como por estudios y mis actividades como bloguera y administradora del grupo Facebook de Episalud, me autorizo esta reflexión y este pasito al lado para disfrutar más de las cosas más tangibles de la vida, que me permitirán volver con más ganas y ofreceros contenidos renovados y de calidad sobre las temáticas comunes que nos importan tanto.

Os invito a reflexionar sobre vuestro propio comportamiento frente a estas sutiles ordenes de nuestra sociedad de consumo que nos incitan, directa o indirectamente, a consumir siempre más, hipotecar nuestras vidas, vivir para trabajar en vez de trabajar para vivir, exigir —y exigirnos— siempre más, no permitirnos descansar, ponernos siempre en la cola de nuestra lista de prioridades… a pasar horas y horas en Facebook mirando vídeos de pandas bailando, cuando solo queríamos buscar el número de teléfono de un restaurante, hace tres horas.


¿Y tú, cuál es tu relación con las redes sociales y Facebook en particular? ¿Controlas tu uso de Facebook o notas que la aplicación es la que te controla? ¿Crees que las redes sociales te aportan muchísimo por un lado, y por otro te da rabia experimentar que te cuesta muchísimo desconectarte de las app, y admitir que te quitan tiempo y disponibilidad para hacer cosas más importantes? ¿Cuando desconectas de Internet te sientes más vivo, más libre y con más ganas de controlar tu uso de las nuevas redes de comunicación?

Alice Dénoyers
Soy Alice, la creadora de Episalud. Mi objetivo es compartir información actualizada y fiable sobre los últimos avances en salud y nutrición, con especial enfoque en las enfermedades autoinmunes. Si quieres saber más sobre mí, entra aquí.
Showing 5 comments
  • Belén
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    Amor odio es la mejor definición de mi relación con las redes. Es fantástico porque en Facebook he reencontrado amigos y familiares, me he informado de muchas cosas en todos los ámbitos. Pero no todos los amigos después lo son y muchas informaciones son erróneas. Sin hablar de la crispación general que se respira.
    Cerrar grupos de WhatsApp me ha producido una gran satisfacción, me llegaban a crear ansiedad, y después de eso me plantee acabar con mi Facebook, pero es mucho lo que me aporta a nivel de información. Muchas veces me planteo una situación intermedia, y dejar solo los grupos que me interesan, pero no me decido. Pienso que paso demasiado tiempo con el teléfono y que algo debo de hacer.
    Me has hecho volver a replantearme este tema, y voy a tomar medidas, aunque si es cierto que cuando rompo mi rutina, desconecto con mucha facilidad, siento que estoy un poco enganchada.

    • Alice Dénoyers
      Responder

      Hola Belén, gracias por tu comentario. Yo he adoptado varias medidas para limitar mi consumo de Internet y Facebook: eliminar la app del móvil, no mirar Internet los fines de semana, «silenciar» varios grupos de Facebook, seleccionar mis perfiles y páginas favoritos para que aparezcan en prioridad, leer los hilos en diagonal, imponerme un límite concreto de tiempo, etc. Pero no es fácil, es una lucha y hay que ser conscientes de que estas herramientas están —muy bien— diseñadas para hacernos perder tiempo. ¡Un abrazo!

  • David
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    Yo siempre suelo desconectar, y mas en buen tiempo, dedico mi tiempo y mis aficiones fuera de las redes en plena naturaleza y practicando algun deporte.

  • Gabriela
    Responder

    Hay una frase en la entrada que me ha gustado mucho “hacer lo que el mundo no se espera que hagamos y ser felices y orgullosos de ello.”, tal vez por la etapa en la que estoy en la vida. A ratos parece mucho más difícil de lo que en realidad es, al menos para mí. He terminado mis estudios y me la he pasado buscando un nuevo trabajo, estable, en una oficina, con una rutina fija y siento que la vida me está dando la oportunidad de entender que eso no es lo que necesito yo, ni lo que puedo aportar con mi trabajo. Por el lado de las redes sociales, debo reconocer que soy muuuy dependiente de la tecnología. Crecí con conexión a Internet continua y TV cable, así que me la paso siempre interesada en la TV y el computador. Por las cosas a las que me he estado dedicando este tiempo tengo que estar al pendiente de Whatsapp y Facebook cada día, además de otras aplicaciones que me han ayudado a mantener la dieta sin deficiencias, pero creo que, como mencionas, es muy importante reconectar con la realidad y sentir y experimentar cosas, por ello he tratado de organizar mis días y mis semanas en cuanto al uso de la tecnología, para reducir el uso de la computadora a unas pocas horas al día o sólo algunos días a la semana y ser más eficiente con las tareas que la involucren, si debo enviar formularios o entrar a sitios en específico, todo ello lo llevo ordenado semanalmente para no desviarme con tantos videos de gatitos! también he agregado actividades y tips que me alejan de las máquinas, como hacer yoga o ejercicios de respiración, jardinería, salir a darle un paseo a mi gata, llamar a amigos/as en vez de mensajearlos para conversar harto tiempo o salir a caminar con ellos/as, salir a dar paseos por la ciudad sola y conocer nuevas tiendas, etc. Otras cosas que me han ayudado han sido no usar la computadora durante los fines de semana (preferir ir de paseo o salir a ver tiendas a la ciudad) y no tener el celular al alcance de la mano cuando estoy en familia, para la comida o cuando estamos descansando en el living room, trato de no utilizar el celular o la computadora (ponerlos a cargar batería, por ejemplo) y dedicarle el total del tiempo a la familia, la conversación sobre el día y a estar con ellos.

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