Morgane

Depresión, adicción, soledad.

Hoy mi hermana ingresa en una clínica psiquiátrica por un tiempo indefinido.

Se llama Morgane, tiene 45 años, vive en una pequeña ciudad de la Bretaña (Francia).

Es adicta al alcohol, el cannabis y los ansiolíticos desde los 18 años o incluso antes.

No trabaja, no tiene pareja, hijos, amigos. Paga el alquiler de su minúsculo estudio gracias a las ayudas del Estado.

Está a punto de ser declarada «adulto minusválido» para siempre.

Bebe y fuma de noche, duerme —pocas horas— de día.

Los pocos alimentos que come son productos procesados.

Come muy poco pero ha engordado más de 30 kg por los psicotrópicos.

Apenas sale de la cama, siempre está sola y su principal fuente de ansiedad es la soledad.

Casi nunca acude al médico.

No me ha dejado ver las pocas analíticas de laboratorio que ha llegado a hacerse.

Apenas puede leer, lleva años sin cambiarse las gafas.

De todas formas, no conseguiría concentrarse para leer un libro.

adiccion - Episalud.com

Adicción

Dos mundos opuestos

Desde siempre, incluso de pequeñas, hemos tenido una relación basada en la desconfianza, la rivalidad y la agresividad.

La mayoría de las veces nuestras conversaciones telefónicas acababan con gritos.

Desde hace unos meses hemos vuelto a hablar por teléfono, porque ya no estamos para tonterías, cada una por sus propios motivos.

Poco a poco acepta escuchar mis consejos, pero no los aplica. Algo es algo, antes ni me escuchaba.

Hemos pactado hablar por teléfono una vez al mes o así, como dos personas adultas. Nos hemos prohibido mutuamente hablar del pasado y adoptar un tono agresivo.

Un día me dijo que cuando éramos pequeñas (yo nací 16 meses después de ella), yo era la persona más importante de su vida y me daba el biberón mirándome con los ojos del amor.

Sin embargo, en la realidad nunca hemos tenido una relación fraternal.

Yo le culpaba por su violencia, y ella me odiaba por ser la preferida de mi madre, la que callaba, la que estudiaba, la que corría, la que huía.

Siempre he sido celosa del cariño y la complicidad que observo entre amigas hermanas.

A veces, cuando me preguntan si tengo hermanos, me pongo nerviosa y no sé qué contestar.

Imposible resiliencia

Hemos crecido en un contexto familiar complejo, ella no tuvo otro remedio que dejarse llevar por el lado de la agresividad y la autodestrucción, yo escogí el camino de la búsqueda del equilibrio mediante la naturaleza, los estudios y el deporte.

Yo jugaba un papel de intermediaria, de puente en la familia (y luego escogí la profesión de traductora, como enlace entre dos personas que no se entienden…).

¿Y ella? Ella se dedicaba a colocar  bombas debajo del puente. A disparar tiros al que estaba en primera línea del campo de batalla, alzando su bandera blanca, yo. Ella no sabía hacer nada más, no había aprendido, nadie le había enseñado. Lo que yo conseguía arreglar, los conflictos que conseguía apaciguar, ella lo destruía, echaba más leña al fuego.

Cogía pilas de platos y los rompía gritando. Daba portazos rabiosos. Sabía escoger las palabras que más duelen.

Ella no es «la mala», solo es una víctima de una familia destructurada e impotente. No tuvo la oportunidad de acceder a la resiliencia mediante una persona o un sistema social de apoyo que le hubiera ayudado a construirse a pesar de los obstáculos y los demonios.

Hace tiempo que le he perdonado y que ya no me inspira miedo sino compasión.

Ella tiene mucha intuición, una sensibilidad artística muy desarrollada, una pasión por el dibujo, las manualidades, la música y los mundos oníricos. Una generosidad sin límites hacia las personas más frágiles, los enfermos, los moribundos, los minusválidos.

Podría haber sido una artista, una intelectual, una cuidadora. De pequeña, leía todos los libros que le caían entre las manos. Le apasionaba los Egipcios, la ciencia ficción y los grandes pintores.

Muchas veces digo que las dos crecimos como unas malas hierbas, como pudimos, entre las piedras.

Tampoco culpo a mis padres, era otra época, tenían otras prioridades y tampoco sabían cuidarse de ellos mismos.

En mis largas sesiones de terapia, durante años, el nombre de mi hermana volvía una y otra vez, así como mi inmensa tristeza, frustración y rabia.

¿Por qué ella no había sabido vivir? ¿Por qué se dejaba absorber por ese agujero negro que le estaba engullendo cada día un poco más? ¿Qué podía hacer yo para no dejarme absorber por su propio infierno? ¿Cómo dejar de sentirme culpable?

Cada vez que pienso en ella, me invade una sensación desgarradora de inmensa soledad, desesperación y dolor, que no me deja dormir y solo me da ganas de gritar.

malas hierbas

¿Malas hierbas?

Te dedico mi lucha

Mi hermana es uno de los motivos profundos que me llevan a hacer lo que hago: escribir en este blog Episalud, en el grupo de Facebook, estudiar PNI y nutrición, prepararme un futuro profesional en el mundo de la salud, educar a mi hija con atención, paciencia y ternura.

Un día decidí que si no podía ayudarle a mi hermana, entonces iba a intentar ayudar a decenas de personas desconocidas por Internet, y es lo que llevo dos años haciendo.

Primero me ayudo a mí misma, porque yo soy mi prioridad número 1, luego comparto lo que sé y lo que me funciona con las personas de esta comunidad.

Intento asumir que habrá personas, muchas personas, como mi hermana, que nunca podré ni ayudar, ni mucho menos salvar.

Lo compenso de todas las formas que se me ocurran, cuidándome más a mí y a las personas que lo necesiten o me lo pidan.

Mi hermana es uno de mis secretos mejores guardados y más dolorosos, y uno de mis motivos más profundos para seguir adelante, con fuerza y pasión.


Tal vez recuerdes que hablo de mi hermana entre otros motivos de lucha, en esta entrada de blog del año pasado: https://episalud.com/no-soy-un-robot/

 

Alice Dénoyers
Soy Alice, la creadora de Episalud. Mi objetivo es compartir información actualizada y fiable sobre los últimos avances en salud y nutrición, con especial enfoque en las enfermedades autoinmunes. Si quieres saber más sobre mí, entra aquí.
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Showing 25 comments
  • ines
    Responder

    Oh Alice, que valiente, por afrontar esta lucha y por comentarlo aquí, si lo miramos con optimismo t eha tocado la mejor parte que es poder ayudar y no estar en el otro lado, pero claro, hay que vivirlo y superarlo,ya sabemos que las familias en las que nacemos no son “casualidad” y son el resultados de miles de vivencias de nuestros ancestros, SANARLAS es de VALIENTES y de gentes muy elevada. a pesar del dolor, FELICITO y APLAUDO tu afeco por esa hermana que todas tenemos, como madres, tios,primos,padres, en fin todo mi cariños para las dos.

  • Isabel
    Responder

    Gracias por tu valiente testimonio. Me ha conmovido mucho. Os deseo todo lo mejor a tu

    hermana y a ti.

    Un abrazo para las dos!

  • Ana Martínez
    Responder

    Precioso y triste a la vez….un historia de lucha.
    Muchas gracias por compartir y por haber creado esta comunidad para ayudar.
    Un abrazo Alice

    • Alice Dénoyers
      Responder

      Muchas gracias Ana… Pues sí, precioso y triste, como la vida misma. El mensaje importante es que hay que seguir adelante siempre, pase lo que pase.

  • ESTHER
    Responder

    Gracias por compartirlo Alice, eres una inspiración para todos los que te leemos y seguimos tus pasos. Aprendiendo a mirar con amor nuestro cuerpo, con amabilidad nuestras debilidades, aprendiendo a salvar los obstáculos y a crecer y superar nuestros miedos, avanzando cada vez más lejos.
    Te mando, os mando, toda la ternura, la fuerza y el cariño que puedan llegar a través de un medio tan frío como internet.
    Gracias por estar y sobre todo gracias por SER.

    • Alice Dénoyers
      Responder

      Muchas gracias Esther, tus palabras y tu cariño me llegan al corazón! Gracias por ser como mi familia, entre todas las personas de Episalud…

  • Karmen
    Responder

    Grácias por compartir tu historia, es generoso y valiente, creo.
    Mucha luz para tu hermana y feliz camino para ti.
    Karmen

  • Olga
    Responder

    Alice, somos mas que amigas y ya me habías contado esta historia, pero leerla , escrita en puño y letra por ti me ha vuelto a motivar… este trabajo interior en el que estas caminado es el mas potente. Besos

    • Alice Dénoyers
      Responder

      Gracias, Olga!! Sabes lo que me costó escribir este texto… Gracias a ti por acompañarme y guiarme en el camino!

  • Susana
    Responder

    Gracias por compartir tan doloroso relato, creo que muchos de nosotros tenemos vivencias parecidas, solo que las callamos, te respeto aun más.
    Gracias

    • Alice Dénoyers
      Responder

      Muchas gracias, Susana! Me alegro haber hablado un poquito en vuestro nombre.

  • María
    Responder

    Alice, tiene que haber sido dura tu infancia y más dura tu relación con tus padres. Eso marca, no me cabe duda pero has sobrevivido, has luchado y sigues en esa lucha porque hay cosas que se marcan en la piel y en el alma a fuego. Poder contarlo así y darle naturalidad a las cosas sin victimismos demuestra que ya has puesto distancia con determinados sentimientos y eso es bueno. Te has sanado y siempre te cuidarás para mantener a raya esos miedos y fantasmas. Sigue volando, Alice y disfruta del vuelo. Para muchos eres una luz preciosa así que ahora te toca alumbrar nos. Un beso y que fluya la buena onda.

    • Alice Dénoyers
      Responder

      Hola María, muchas gracias, seguiré volando en vuestra compañía! Un fuerte abrazo, campeona.

  • Glenda
    Responder

    Muy emocionada por lo que has compartido con nosotros
    No es fácil , por eso todo mi respeto y mi profundo agradecimiento

    • Alice Dénoyers
      Responder

      Muchas gracias Glenda, vuestras reacciones y palabras de apoyo también me emocionan mucho.

  • Luz Angela
    Responder

    Toda mi admiración por lo que te tocó vivir! Sigue adelante !
    Abrazos desde. Guatemala 🇬🇹

    • Alice Dénoyers
      Responder

      Muchas gracias Luz! Qué nombre más bonito tienes! Me han llegado tus abrazos desde Guatemala! Y te mando otros de vuelta 😉

  • Gisela Guerrero Acosta
    Responder

    Increíble post, te has abierto en canal y es maravilloso gozar de una persona tan fuerte, resiliente y con tanto coraje como tú “cerca”, Alice. ¡Haces tanto bien!

    Ánimo, ánimo y mucha fuerza para seguir con este pequeño bebé que nació y ya no es tan bebé, Episalud 💜

    • Alice Dénoyers
      Responder

      Hola Gisela, muchas gracias, me alegro de que te haya resonado mi post. El bebé-adolescente Episalud está creciendo fuerte y sanote gracias a personas como tú!

  • Loli
    Responder

    Alice, gracias por compartir desde la verdad, das un ejemplo de cómo sanarse quitándose la máscara ( ya tenías ese tipo de comunicación con el mundo pero con esta entrada , profundizas más… ) L@s q tenemos autoinmunes llevamos un ” historial durillo” a nosotras nos toca aprender a verlo con otros ojos… Lo que pasó no se puede cambiar pero si que hacemos hoy con lo que paso… Envio un recuerdo de mucha compasión cariñosa hacia tu hermana que sufre…

    • Alice Dénoyers
      Responder

      Muchas gracias Loli, seguro que mi hermana recibe todos estos mensajes de paz. Y a ti que lo necesitas también, te mando fuerza y un fuerte abrazo.

  • María
    Responder

    Buf!! Qué entrada!!! Madre mía, lo de las familias complicadas es tremendo. Yo fui la mayor, también me hacía sufrir el dolor de los demás, me gustaba dibujar, me tocó pelear sin herramientas como a tu hermana (reaccionaba con rebeldía a las injusticias, el desequilibrio, la violencia familiar) y las que vinieron detrás, mis dos hermanas, tuvieron una vida más tranquila porque para amortiguar lo que venía de arriba ya estaba yo. Tuve que acabar rompiendo con toda mi familia porque aunque aprendí y cambié mi actitud por otra conciliadora, no conseguí que arreglaran sus problemas y tampoco consintieron que yo dejara de ser la esponja que absorbía los impactos, el sambenito de conflictiva me quedó para siempre hiciera lo que hiciera, les resultaban más fáciles sus vidas si todos los problemas se podían proyectar en una sola persona. Acabé por desconectarme profundamente de mí misma, y terminé en un hospital después de un intento de suicidio y una rotura de un folículo ovárico tres días después, sin casa y sin trabajo. Y ahí mi familia decidió que yo no tenía solución y me dejaron tirada. Fue lo mejor que pudieron hacer por mí y ahora soy yo quien mantiene la distancia, y por nada del mundo querría en este momento recuperar el contacto con ellos. Al desaparecer de sus vidas y dejar de ser su válvula de escape, mis padres no se soportaron y su vida en común saltó por los aires.
    Yo tuve la suerte de tener un hijo por el que salir adelante, y a su padre, que ya no era mi pareja pero me recogió en su casa, me dio trabajo y me ayudó a empezar de nuevo, y ahora además a mi actual marido. Los tres, junto con dos amigas que también me sostuvieron en aquel momento, son ahora lo que yo considero mi familia. Aún no sé marcar los límites muy bien y me siguen afectando los problemas de otras personas queridas, me estresan infinitamente porque encantaría resolverlos para que nadie más pasara por lo que pasé yo ( voy aprendiendo a cuidarme). Y bueno, yo no caí el al alcohol o las drogas, pero mi historia podría parecerse a la de tu hermana si no hubiera tenido los apoyos que tuve.
    Eres muy valiente y tienes mucho mérito, ya te he dicho alguna vez que de mayor quiero ser como tú, admiro tu claridad mental, tu determinación, tu tesón, tu voluntad por compartir y ayudar, y muchas cosas más; me encanta leerte y me ayuda. Y por otro lado dios mio, si descubriera que alguna de mis hermanas tiene un blog y escribe algo así sobre mí, me parecería fortísimo.
    Deseo con todas mis fuerzas que tu hermana se recupere o deje de sufrir de la forma que sea. Es un infierno vivir como ella vive y no encontrar salida. Y ojalá tú también te puedas reponer, y ya idealmente que seais la una para la otra las hermanas que necesitáis, todo amor del bueno. Mis mejores deseos para vosotras dos ❤️❤️❤️

    Un abrazo enorme, Alice. Y un abrazo enorme, Morgane (es un nombre precioso 😍)

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